Archivos Mensuales: octubre 2017

La independencia, la negociación y el coche

La ilegalidad de lo que ha hecho el gobierno catalán al declarar la independencia y a continuación suspenderla para empezar una negociación se puede entender muy bien con el siguiente ejemplo. Imagina que un ladrón roba tu coche. Tú lo denuncias porque tienes la documentación legal que indica que el coche es tuyo y además robar es ilegal. Entonces el ladrón declara que está en su legítimo derecho de disponer de un vehículo para desplazarse. Por ello propone que haya un tercero para negociar. Tras esta negociación pretende que tú aceptes darle la llave y los papeles del coche. Y si no quieres negociar, de todas formas se quedará con el coche.

Por cierto, recordar que el pdeCat, uno de los partidos que promueve la independencia, tuvo que abandonar su antigua nomenclatura, Convergencia, porque está bañada en el lodo de la corrupción. Por tanto, a robar ya están acostumbrados.

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Palabras catalanas mal usadas

Este verano estuve en London y el verano que viene me gustaría ir a Antwerpen. Suena mal, ¿verdad? Porque cuando hablo en español digo Londres y Amberes. Pues igual de mal suena cuando alguien habla en español y dice Girona, Lleida, etc. Me parece correcto que cuando alguien hable en catalán utilice esos nombres, pero es gramaticalmente incorrecto utilizarlos cuando se habla en español.

Del mismo modo se equivocan los periodistas cuando al dar sus noticias en español utilizan las palabras Govern en lugar de Gobierno, Generalitad en lugar de Generalidad, proces en lugar de proceso, Parlament en lugar de Parlamento. Con esto sólo consiguen dar alas al independentismo.

Y una de las mayores falacias de los últimos tiempos es decir que los idiomas son una riqueza cultural. En mi opinión los idiomas son la herramienta ideal para provocar separaciones y clasificar a la gente: tú eres de mi grupo, tú eres extranjero.

En milenios anteriores los humanos tenían grandes dificultades para desplazarse, y al vivir aislados se generaban diferencias en el habla y por ello surgía la diferenciación en idiomas. Pero en el siglo XXI, el siglo de las comunicaciones por antonomasia, lo ideal sería que hubiera un solo idioma para comunicarnos. El inglés bien puede ser este idioma por estar en cabeza.