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La independencia, la negociación y el coche

La ilegalidad de lo que ha hecho el gobierno catalán al declarar la independencia y a continuación suspenderla para empezar una negociación se puede entender muy bien con el siguiente ejemplo. Imagina que un ladrón roba tu coche. Tú lo denuncias porque tienes la documentación legal que indica que el coche es tuyo y además robar es ilegal. Entonces el ladrón declara que está en su legítimo derecho de disponer de un vehículo para desplazarse. Por ello propone que haya un tercero para negociar. Tras esta negociación pretende que tú aceptes darle la llave y los papeles del coche. Y si no quieres negociar, de todas formas se quedará con el coche.

Por cierto, recordar que el pdeCat, uno de los partidos que promueve la independencia, tuvo que abandonar su antigua nomenclatura, Convergencia, porque está bañada en el lodo de la corrupción. Por tanto, a robar ya están acostumbrados.

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Palabras catalanas mal usadas

Este verano estuve en London y el verano que viene me gustaría ir a Antwerpen. Suena mal, ¿verdad? Porque cuando hablo en español digo Londres y Amberes. Pues igual de mal suena cuando alguien habla en español y dice Girona, Lleida, etc. Me parece correcto que cuando alguien hable en catalán utilice esos nombres, pero es gramaticalmente incorrecto utilizarlos cuando se habla en español.

Del mismo modo se equivocan los periodistas cuando al dar sus noticias en español utilizan las palabras Govern en lugar de Gobierno, Generalitad en lugar de Generalidad, proces en lugar de proceso, Parlament en lugar de Parlamento. Con esto sólo consiguen dar alas al independentismo.

Y una de las mayores falacias de los últimos tiempos es decir que los idiomas son una riqueza cultural. En mi opinión los idiomas son la herramienta ideal para provocar separaciones y clasificar a la gente: tú eres de mi grupo, tú eres extranjero.

En milenios anteriores los humanos tenían grandes dificultades para desplazarse, y al vivir aislados se generaban diferencias en el habla y por ello surgía la diferenciación en idiomas. Pero en el siglo XXI, el siglo de las comunicaciones por antonomasia, lo ideal sería que hubiera un solo idioma para comunicarnos. El inglés bien puede ser este idioma por estar en cabeza.

Segunda vuelta para elegir presidente

En este momento España cuenta con varios partidos políticos en el parlamento y están teniendo grandes dificultades para llegar a un entendimiento para nombrar un nuevo presidente. La dificultad viene motivada porque los partidos separatistas han echado un órdago y pretenden separarse de España. Como consecuencia, ningún partido se atreve a pedir los votos de estos diputados separatistas, que como hasta ahora permitirían formar una mayoría absoluta, pues sus exigencias son inasumibles para los partidos que respetan la constitución española.

Para encontrar una solución que sólo beneficia a ellos, aparentemente Rajoy y compañía nos van a hacer ir a votar el día de Navidad. La elección del día no es caprichosa. El PP confía en que esta vez la mayor parte de la izquierda se quede en casa comiendo los turrones, y sabedores de que sus acólitos no les fallarán, esperan así conseguir la mayoría absoluta, pues para medrar en la corrupción no hay nada mejor que tener el control total sobre la legislación.

votacion

Pero también puede ocurrir que acudan el suficiente número de votantes de izquierda como para volver a repetir el resultado de las dos elecciones anteriores. Y si no se cambian las cosas podemos estar repitiendo elecciones indefinidamente.

Por eso yo propongo que antes de que acabe esta legislatura se haga un cambio legislativo. Si en las elecciones no hay un candidato que obtenga mayoría absoluta se realiza una segunda vuelta quince días después con los dos candidatos que hayan obtenido más votos. Y el candidato de los dos que obtenga más votos será el nuevo presidente. De esta manera en menos de un mes nos garantizamos tener presidente.

Las implicaciones de este cambio son mucho mayores que el simple de hecho de evitar legislaturas fallidas como está ocurriendo ahora que hay más partidos políticos en el parlamento. La principal consecuencia es que se evita el enorme poder que los partidos nacionalistas tradicionalmente han tenido en el parlamento español. De hecho, si hubiéramos tenido este sistema desde el comienzo de la democracia, los separatistas no hubieran tenido la oportunidad de manipular la educación de manera tan vergonzosa y no se hubiera llegado a esta disparatada situación. Todavía recuerdo con asombro cuando un joven catalán me contó que querían la independencia porque España los había conquistado en 1.714. Él no sabía nada de que a través de un matrimonio el condado de Barcelona se había unido al de Aragón varios siglos antes, y que por tanto desde 1.150 forman parte de uno de los reinos fundadores de España. Y además, quizás, sin ese poder de los separatistas la corrupción rampante de los Pujol y compañía en Cataluña se hubiera atajado hace décadas.

Espero que los diputados hagan este cambio legislativo, porque entonces yo sí tengo claro a quién votaría en la segunda vuelta.