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Los consejeros de Bankia deben pagar los 23.000 millones de euros

En una información más del escándalo de Bankia, parece que los pequeños inversionistas están de suerte porque El supremo anula la compra de acciones de Bankia por engaño. Es algo de justicia, pues efectivamente los dirigentes de Bankia falsearon las cuentas y por ello la gente se decidió a invertir.

Pero Bankia es una entidad de los españoles y por eso el desembolso lo tienen que hacer los ciudadanos a través de sus impuestos. Sin embargo, debería haber un responsable civil subsidiario. Y estos son los consejeros que dejaron de ejercer su función al ser comprados con las tarjetas black. Estos consejeros no deberían limitarse a devolver los 15 millones de euros que gastaron con dichas tarjetas. Deberían pagar los 1.840 millones de euros que posiblemente reclamarán esos accionistas, más los 23.000 millones de euros que necesitó Bankia para evitar la quiebra. Esa quiebra que llegó con su complicidad por no realizar su trabajo de supervisar a los directores y gestores de Bankia.

Esta es la única justicia que entiendo, pues su irresponsabilidad permitió que los ladrones de guante blanco metiesen la mano en la caja. Y todos ellos deberían estar en la cárcel hasta devolver el dinero.

Pero vivimos en un mundo en el que el que roba más de 10 millones de euros dice que el capitalismo tiene ciclos (David Bravo).

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Porque le llaman rescate a Grecia, cuando es rescate de los bancos europeos, sobretodo alemanes

Estos días hay mucho ruido mediático por el atrevimiento de Alexis Tsipras, líder de Syriza y nuevo presidente de Grecia, al decir que no va a pagar la deuda y ha promovido nuevas leyes para aumentar el gasto público de su país. En realidad su objetivo es auditarla y reestructurarla. Y tiene sentido auditarla porque gran parte de la deuda griega proviene de la corrupción política. El objetivo debería ser averiguar qué empresas o personas han provocado esta deuda y que sean ellos los que paguen.

Uno tiende a pensar que en el rescate que hizo la Troika a Grecia se le prestó dinero al país. Porque la forma en la que hablan los grandes medios de comunicación así lo dan a entender. Y por eso yo no entendía que si le habían prestado dinero, Grecia siguiese con problemas y sus ciudadanos lo estuvieran pasando tan mal. La realidad es que fue un rescate a los bancos europeos, principalmente alemanes. El premio Nobel de Economía  Joseph E. Stiglitz lo explica estupendamente. La Troika se limitó a comprar la deuda que estaba en manos de bancos privados y de esta forma salvó el culo de esos bancos que habían prestado dinero sin hacer adecuadamente sus cálculos de riesgo. Y ahora ya no arriesgan los usureros sino todos los ciudadanos europeos. Aquí algún político debería responder por qué se salva a la banca privada con el dinero de todos los europeos.

Lo más curioso es que los alemanes, que según ellos son muy meticulosos y hacen las cosas muy bien son los grandes culpables de esta crisis que no cesa, y a la cual ya le podemos llamar “La segunda gran depresión”. A través de sus fábricas obtuvieron muchos beneficios, pero en vez de gastar ese dinero comprando productos de los países a los que exportaban decidieron guardarlo en sus bancos. Y estos bancos empezaron a prestar dinero a bancos de otros países. De este modo invirtieron en fondos de inversión que estaban llenos de hipotecas subprime de Estados Unidos. Y también invirtieron mucho en hipotecas de dudoso cobro en España. Es fácil deducir que si los alemanes no hubieran puesto dinero en Estados Unidos ni España, el número de hipotecas vendidas hubiera sido drásticamente menor, los precios de la vivienda no hubieran subido tanto. El llamado milagro económico español no se hubiera producido. Y no hubieran llegado cuatro millones de inmigrantes a construir unas casas que no hacían falta. Porque se hicieron llegar a los inmigrantes para que los salarios de la clase trabajadora no subieran.

Y como los bancos alemanes son los que prepararon esta crisis fueron los primeros en descubrir las pérdidas en sus balances. Por ello el gobierno alemán los rescató como puedes leer aquí y aquí. Entre 2008 y 2009 se gastó casi medio billón de euros que tienen que pagar los ciudadanos alemanes con sus impuestos.

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En lo que yo entiendo de todo este galimatías es que los bancos empezaron a prestar dinero sin hacer los oportunos análisis de posibles impagos. Cuando la realidad demostró que el porcentaje de impagos era muy grande y que conducía a la ruina del banco llamaron al estado para que los rescatase. Y la excusa del estado para ayudar a estos bancos que no hicieron bien su trabajo es decir que son demasiado grandes para dejarlos caer y pueden hundir el sistema financiero.

Pues yo pienso que había que haber dejado caer a todos los bancos que no se sujetasen por sí mismos. De esta forma sus accionistas exigirían responsabilidades a los ejecutivos que hicieron mal su trabajo. Y si con esas caídas se hunde el sistema financiero, ¿qué diferencia habría con la caída del estado de bienestar que está habiendo ahora? Por lo menos tendríamos el consuelo de que los ricos también lloran.

Si el modo de actuar de los políticos es que si un banco es demasiado grande no se le puede dejar caer y tiene que ser rescatado por el estado. ¿Con qué propósito se hizo la concentración de varias cajas de ahorros en Bankia? ¿Para forzar su rescate? Y la pregunta de los 23 mil millones. ¿Cuándo recuperaremos los españoles ese dinero? ¿Cuándo veremos entrar en la cárcel a los culpables?

Apuntando a la luna. La estafa de Bankia

Lo que están haciendo los medios de comunicación en su mayoría es como el cuento del sabio que apunta a la luna y el necio se queda mirando al dedo. Quedarse mirando y analizando el gasto de más de 15 millones de euros que han hecho los consejeros de Caja Madrid es como el necio que se queda mirando el dedo. Sí, es verdad que gastaban el dinero como si fuera propio. Pero lo importante son los 23.000 millones de euros que la caja ha necesitado para recuperarse de las malas inversiones hechas. Y esa es la luna a la que los medios deberían apuntar. Las tarjetas black sólo era el pago que se hacía para comprar los votos y el silencio de estos consejeros para que el presidente de Caja Madrid pudiera hacer unas maniobras financieras que empujaron a la caja a esas pérdidas de 23.000 millones. Por eso, la fianza impuesta a Rodrigo Rato y Blesa debían haber sido esos 23.000 millones que Bankia ha perdido debido a su mala gestión.