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Malos tiempos para la crítica

Desde la Edad Media ha existido una convención en la que los títeres podían decir lo que querían. Era el medio que utilizaba el Pueblo para criticar a las élites. Pero esto se ha acabado. Dos titiriteros están en la cárcel por un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo. Por lo que ha determinado la justicia hasta el momento, los actores son responsables de sus parlamentos. Parece que el objetivo es meternos el miedo en el cuerpo. Estas élites con las que tenemos que bregar en la actualidad son peores que las de la Edad Media, porque ya no nos dejan ni el derecho al pataleo. A nadie se le escapa que mientras hablamos de los titiriteros no hablamos de corrupción. Y posiblemente este punto es la clave para entender la reacción de unos políticos a los que les crecen los casos de corrupción por doquier.

Escuchando el relato de una testigo queda claro que la famosa pancarta estaba dentro de la trama y que por tanto no había apología del terrorismo. Asimismo cuenta que sólo unos pocos padres estuvieron en desacuerdo con la obra, la cual tenía menos violencia que muchos dibujos animados que se emiten en horario infantil.

Muy útil resulta también leer la defensa de los titiriteros que desmonta paso a paso las alegaciones del juez. Porque ya hemos visto muchas películas y sabemos que un actor interpreta un papel de malvado, pero no por ello el actor es malvado. Y de todas formas lo que en la obra se expresa es una crítica a un policía que falsifica pruebas para incriminar a un inocente. Quizás el juez Ismael Moreno se sintió identificado con el títere policía y por ello decidió el ingreso en prisión de los titiriteros.

juez titiriteros

Si este estado de miedo prospera me replantearé la publicación de mi próxima novela “Adiós a los monopolios”. Si la  crítica a las élites lleva a prisión sin fianza los creadores nos pensaremos dos veces antes de escribir una crítica.

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Castigar la negligencia de gerentes bancarios y políticos con cárcel

Recientemente he visto en la televisión y he leído en los periódicos cómo la sección segunda de la audiencia de Valencia ha condenado a cárcel a tres sanitarias por dar una sobredosis mortal de quimioterapia. O sea, por una negligencia médica. Esto está tipificado como delito desde que se publicó en el BOE del 24 de noviembre de 1995. Se puede leer en el artículo 142, puntos 1 y 3 que será castigado con cárcel cuando la imprudencia médica dé como resultado la muerte. Y el artículo 149 indica que habrá cárcel cuando se produzcan lesiones graves.

Esto es así y lo marca la ley. De tal manera que cuando se demuestra que hay una imprudencia médica todos los ciudadanos saben que ese sanitario terminará en la cárcel. Y además se le castigará con inhabilitación para ejercer su profesión durante un cierto periodo de tiempo.

Estos hechos me han hecho recordar la época en que hice mi tesis en el servicio de genética del hospital Virgen del Camino. Como parte de mi formación colaboraba en el análisis citogenético de muestras. Siempre teníamos un cierto temor a lo que pudiera ocurrir por un error en nuestros análisis. Y hay que decir que analizar un cariotipo es una cosa compleja, para lo que necesitas una formación específica. Todavía recuerdo el dolor de ojos que tenía después de pasar muchas horas mirando a través del microscopio.

Así, pues, un sanitario siempre tiene un cierto temor a las consecuencias que se puedan derivar de un error en algunas de sus actuaciones. Y este pensamiento lo he enlazado con otras noticias que llenan nuestra actualidad. Como por ejemplo que los contribuyentes vamos a perder el 25% del dinero inyectado a los bancos. ¡Ya dan por perdidos 36.000 millones! Y al leer esto sólo puedo pensar una cosa. Que los gerentes de los bancos han tenido que cometer muchos errores para generar semejantes pérdidas. Y si un juez analizase esos errores seguro que encontraría negligencias en las prácticas bancarias. Porque me parece una negligencia autoevidente que el gerente de un banco conceda una hipoteca para comprar un piso por un valor superior al que ese piso tiene en el mercado. Si su defensa es que lo hacían porque se esperaba que el precio subiese, yo les digo que eso es pura especulación. Y dirigir un banco en el día a día mediante la especulación es una clara negligencia bancaria. Y la prueba de que la negligencia bancaria lleva al desastre lo tenemos en la crisis que están padeciendo Europa y Estados Unidos, y particularmente España.

Y después me he acordado del aeropuerto de Castellón. Lleva más de 2 años inaugurado, pero no se sabe cuándo comenzarán a aterrizar aviones. ¡Es un ejemplo devastador de negligencia política! Y hay muchas otras que nuestros políticos están haciendo a lo largo de España.

Aeropuerto castellón

¿Y cuales son las consecuencias de que un gerente de un banco o un político cometan una negligencia? NINGUNA. NO LES PASA NADA. Esto, por supuesto, hace que tomen muchas decisiones sin sopesar las consecuencias de sus actos, pues saben que si se equivocan nunca irán a la cárcel. Es más. Es probable que se vayan a casa con un bono inmerecido aunque hayan provocado unas pérdidas millonarias en el banco. Lo cual nos lleva a la conclusión de que estos gerentes toman sus decisiones pensando únicamente en los bonos. Ya que si su decisión tiene éxito se llevan un gran bono y si su decisión lleva al fracaso y hundimiento de su entidad, igualmente se llevan un gran bono. Para que empiece a regenerarse el equilibrio en las decisiones que toman tienen que saber que a partir de ahora el fracaso puede llevarles a la cárcel si han actuado con negligencia.

Se debe generar un gran cambio. Del mismo modo que en 1995 se calificó como delito con pena de cárcel la negligencia médica; ha llegado el momento de que se califique como delito con pena de cárcel la negligencia de los gerentes de banco y de los políticos. Estoy seguro de que si son conscientes de que sus decisiones pueden llevarles a la cárcel, elegirán la decisión que sea mejor para sus accionistas y para los ciudadanos. (Y no la mejor para ellos, que es lo que han hecho hasta ahora).

Como en la actualidad son los políticos los que elaboran las leyes, sé que será laborioso conseguir que pongan una ley que castigue con cárcel la negligencia política. Pero con la presión suficiente se puede conseguir. Ya ven, hasta parece que va a ser delito la financiación ilegal de los partidos.