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Los consejeros de Bankia deben pagar los 23.000 millones de euros

En una información más del escándalo de Bankia, parece que los pequeños inversionistas están de suerte porque El supremo anula la compra de acciones de Bankia por engaño. Es algo de justicia, pues efectivamente los dirigentes de Bankia falsearon las cuentas y por ello la gente se decidió a invertir.

Pero Bankia es una entidad de los españoles y por eso el desembolso lo tienen que hacer los ciudadanos a través de sus impuestos. Sin embargo, debería haber un responsable civil subsidiario. Y estos son los consejeros que dejaron de ejercer su función al ser comprados con las tarjetas black. Estos consejeros no deberían limitarse a devolver los 15 millones de euros que gastaron con dichas tarjetas. Deberían pagar los 1.840 millones de euros que posiblemente reclamarán esos accionistas, más los 23.000 millones de euros que necesitó Bankia para evitar la quiebra. Esa quiebra que llegó con su complicidad por no realizar su trabajo de supervisar a los directores y gestores de Bankia.

Esta es la única justicia que entiendo, pues su irresponsabilidad permitió que los ladrones de guante blanco metiesen la mano en la caja. Y todos ellos deberían estar en la cárcel hasta devolver el dinero.

Pero vivimos en un mundo en el que el que roba más de 10 millones de euros dice que el capitalismo tiene ciclos (David Bravo).

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Apuntando a la luna. La estafa de Bankia

Lo que están haciendo los medios de comunicación en su mayoría es como el cuento del sabio que apunta a la luna y el necio se queda mirando al dedo. Quedarse mirando y analizando el gasto de más de 15 millones de euros que han hecho los consejeros de Caja Madrid es como el necio que se queda mirando el dedo. Sí, es verdad que gastaban el dinero como si fuera propio. Pero lo importante son los 23.000 millones de euros que la caja ha necesitado para recuperarse de las malas inversiones hechas. Y esa es la luna a la que los medios deberían apuntar. Las tarjetas black sólo era el pago que se hacía para comprar los votos y el silencio de estos consejeros para que el presidente de Caja Madrid pudiera hacer unas maniobras financieras que empujaron a la caja a esas pérdidas de 23.000 millones. Por eso, la fianza impuesta a Rodrigo Rato y Blesa debían haber sido esos 23.000 millones que Bankia ha perdido debido a su mala gestión.